viernes, 10 de diciembre de 2010

Jardines prohibidos

Espejo de agua al cerrar los ojos
y poder contemplarte serena,
tan pura y tan clara.
  
Bella visión desde este espacio 
en que proyecto tus alas
y trazo sobre tus mejillas 
una leve mueca sonriente.
  
Es no haberte mirado fijo a los ojos,
el no saber de todo este misterio,
de sentirte cerca, dulce y delicado anhelo
el soñarte en este mismo suelo.
  
Es esta creación una obra que estremece,
el no existir en otros segundos
en que yo no te piense.
  
Es este jardín, los deseos,
saberte eterna y en armonía infinita,
cual bellos campos elíseos.
  
Es tu voz el maullar del arpa
sobre un horizonte de atardecer
frente a los campos sagrados
que esperan, como yo, 
tu paso celestial, como a una flor nacer.
  
Es la brisa celestial que adorna tu cuerpo,
jugando nos dió el elixir, el regalo
de ver como un ángel se quedaba adornando
con luces diminutas los pliegues de tu pelo.

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