domingo, 13 de marzo de 2011

Vendrás.

Vendrás aquí y marchitarán las flores,
se oirá un silencio, callaran los gorriones.
Las golondrinas ya no cantaran esas canciones divertidas
y dejaran de existir tardes de risas, vinos y soles.
  
Vendrás en la oscuridad de la luz intermitente
de las luciérnagas apagando unos segundos su brillo.
Vendrás y yo me alejaré tan lejos como nunca antes.
Huiré a un lugar ajeno a tu entorno y a cada uno de tus planes.
   
Vendrás sin saber que tus puñales ya han cicatrizado
con nuevos labios endulzando con su brisa las heridas .
Vendrás y como en aquella despedida, sin mínimas razones te iras llorando
Huirás vencedora, como en todas las veces que te has equivocado.
  
Vendrás y no habrá tribunal que prive mi locura
ante tus piernas y la circunferencia de tu cuerpo, de tu cintura.
Vendrás cuando sea una utopía creer que el amor algún día ha existido en este mundo.
Vendrás sin entender que desde antes ya te has ido para siempre.
   
Vendrás y te cortará la respiración las buenas nuevas que me han pasado,
maldecirás esos tiempos en que yo me fui de aquí tan lejos de tu cuerpo
y vos, mientras tanto, gastando el tiempo en buscar luces nuevas en ojos extraños.

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